
Desde que inicio oficialmente el uso del metro me topado con un sin numero de experiencias un tanto jocosas, incomodas, extrañas y hasta increíbles.
Y es que tomando este transporte dos veces al día, los 7 días de la semana son muchas las cosas que pueden pasarme, y tal vez otras personas, y es que cada cabeza es un mundo y también hay muchas personas con trastornos o se hacen los locos.
Siempre que que tomo dicho transporte trato de llevar cosas que me entretengan , un libro, o mi MP3, para desconectarme del mundo pero a veces nunca es suficiente, como por ejemplo: en los primeros días que lo use la gente estaba como loca, algunos mostraban su miedo, que si se iba a caer, que si dañaba en el subterráneo, que cuan oscuro era, que si aceleraba mucho y demás cosas.
Otros son los tipos anciosos de buscar conversacion, se sientan a mi lado, y yo lejos de este mundo leyendo a Maggiolo disfrutando 50´s de Villa Francisca, y este pana haciendome preguntas las cuales yo ignoraba para no desperdiciar mis palabras con el , mas el seguía y seguía hasta que me salia el odioso de adentro, y le daba una mirada corta hielo que lo dejaba frio.
Pero y que hay de aquell@s que no parecen caber en los asientos , los que conocen este servicio de transporte saben que son bastante cómodos y amplios los asientos, mas algunas personas creen que tienen mas trasero que otras y practicamente se te tiran encima y si reclamas algo te mandan a que cojas un taxi pero si son ellos que creen que andan en uno.
Y de aquellos Romeos que se creen mancebos enamorados que les encanta enamorar a las joven citas y damas que usan este servicio, algunos con fachas de carteristas, otros con una halitosis que envena y otros necios, cuanto me encanta encontrarme con estos prototipos para dejarlos hablando solos.
Y ni hablar de l@s que se quedan parados hablando encima del otros, que riegan con sus rocíos bucales las caras de los demás, eso si me quilla, es que no pueden tener la boca cerrada un momento.
La perla de todas, que pensé que jamas me lo encontraría, el pana que tiene mil cien años comprando medicamentos para el sida, ese que siempre me encontraba en los autobuses también lo hace en el metro.
El transporte publico es como diario del peatón de mi amigo Ariel Santana, pero como dice el dicho, has bien y no mires a quien....
Entre duendes y castillos
Hace 1 semana

2 dejame tu luz:
jJAJAJAJA ya me imagino, aun no he estrenado el metro pero me imagino q fuera de los indeseables choferes terroristas y sus cobradores, no debehaber mucha diferencia entre el metro y las guaguas, a fin de cuentas es el mismo pueblo pintoresco, pasado de simpatico y sabroso
besos desde mi reino
Hay de todo en La Viña del Señor, jeje.
Saludos.
http://www.freedom.ws/lary685
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